-Lo mejor será que bailemos.

-¿Y que nos juzguen de locos Sr. conejo?

-¿Usted conoce cuerdos felices?

– Tiene razón, bailemos.”

Parece complicado, aunque realmente es más sencillo de lo que imaginamos y lo complicamos nosotros por ser así nuestra naturaleza.

En algunas etapas de la vida, parece como si hiciésemos un mismo recorrido circular a través del laberinto que es nuestra vida y en el que finalmente llegamos siempre al mismo punto de partida.

Nos encontramos con multitud de señales; la que indica “SENTIDO ÚNICO”, seguramente sea justo la que no debemos seguir <será un camino fácil, tedioso y rutinario>. Terminarás cayendo en la mediocridad. <No hay enfermedad peor que la mediocridad, para destruir el alma y los sueños de las personas>.

Claro, que también puedes topar con la señal de “DOBLE SENTIDO”, y entonces te encuentres en la tesitura de no saber que camino tomar, porque el ruido interno de tu cabeza no te permita vislumbrar con objetividad ni transparencia la situación a la que te enfrentas. (El ruido interno de la cabeza es una putada).

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También te puedes encontrar con señales como la de ¡PELIGRO!, intersección con prioridad sobre incorporación por la derecha o izquierda. Aparecerán personas que te acompañen durante un tiempo en el camino, pero que después posiblemente desaparezcan habiendo dejado un mayor o menor calado en tu vida. Por supuesto, habrá quienes lleguen a tu vida, para quedarse durante el resto de tus días.

Tropezarás con “ÁREAS DE DESCANSO”; <Será un paréntesis en el que podrás pararte a respirar hondo>. El aire penetrará en tus pulmones, y sabrás en que punto de la vida te encuentras y hacia dónde te quieres dirigir. Llegados a éste punto, mucha gente te dirá que ése no es el camino, que recules, pero debes hacer oídos sordos y seguir adelante con tus objetivos.

Encontrarás tantas señales como puedas imaginar.

Incluso te darás de bruces con la de “PROHIBIDO EL PASO”; Ésta señal acojona. Lo primero que se te viene a la mente, es dar media vuelta y regresar a la tranquilidad de tu vida, cuando lo que realmente debes hacer es derribar el muro que se te presenta delante a cabezazos.

Al miedo… al miedo lo secuestramos. Lo tomamos como rehén para solamente dejar que asome la cabeza de vez en cuando para alertarnos y volver a golpearlo fuerte, para meterlo de nuevo en el fondo del saco.

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La desilusión, hace tiempo que murió apuñalada y ahora sus restos rinden cuentas a los gusanos en el cementerio. Y el odio… el odio no resuelve nada. Pero no olvides que pequeñas dosis de éste veneno te harán sentir vivo en momentos cruciales de desesperación.

El problema de todo ésto, es que vivimos con el piloto automático puesto. A veces miramos y no vemos nada. Nada que esté fuera de la cotidianidad de nuestra rutina del día a día.

Es como vivir en una película de serie B, en la que los días se tornan repetitivos y claustrofóbicos.

Una película en la que ni siquiera tú, eres el jodido protagonista. Solamente un actor secundario con frases verborréicas que suenan a desdén. Un actor desfigurado, en un largometraje de bajo presupuesto grabado en blanco y negro…

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Pero al final… al final echas la vista atrás y te das cuenta de muchas cosas. Descubres tu sueño. Un sueño aletargado y sepultado bajo un montón de morralla; pero ya has empezado a excavar sin apenas darte cuenta y los has descubierto. Entonces te abrazas a él. Lo rodeas con tus brazos y no lo sueltas. Los acunas, los mimas, los acaricias…es tu sueño…es tu todo…

Recibirás latigazos en la espalda. Traiciones, desengaños, tropiezos, caídas…pero te levantarás arañando el cielo y vomitando al infinito. Tus ojos escupirán rabia y tu corazón se volverá salvaje.

La arrugas de tu cara serán testigos de los sacrificios a los que te has expuesto y entonces sonreirás. Será una sonrisa de dolor por los sufrido y de alegría por lo conseguido y aunque a tu alrededor escuches murmullos, tus gritos sordos plantarán batalla al entorno. Solamente rendirás pleitesía a tu persona. A tu alma guerrera.

Gritarás, llorarás, pelearás y al fin serás pasto de tu propio valor. Llegarás a tu meta con mucho sacrificio sabiendo el haber logrado momentos inolvidables y teniendo la certeza de un trabajo bien hecho. De haber vivido un sueño… tu sueño…

Entonces descansarás convertido de nuevo en un bebé. Volviendo a renacer en el cuerpo de un nuevo sueño. Con un alma virgen y un corazón guerrero.