Siempre he pensado que la vida es bonita; Bueno, no siempre, ni mucho menos.

La Vida es Bonita”; Qué gran frase para enmarcar en tu muro de Facebook, acompañado de un “Exprímela al Máximo”, o alguna mierda de ésas.

Lo cierto, es que cuando eres niño, los problemas parecen no existir; te sientes protegido, invulnerable, casi inmortal.

Los sueños se dejan entrever, como bonitas quimeras que parecen inalcanzables, pero que quieres conseguir a toda costa, de una u otra manera.

Empiezas a crecer, y te enseñan la diferencia entre “bueno y malo”; “blanco y negro”… ¿Y el gris?;¿Quién te enseña que existe un jodido color gris? Ésto lo tienes que aprender tú sólito,con el paso de los años; pero el problema es que ya vienes condicionado por creencias limitantes que has ido aprendiendo inconscientemente y que no han dejado de hacer mella en tu cabeza ni por un segundo.

Estas creencias no las ves; solamente sabes que están ahí y piensas; – ¡Cojonudo!, así estoy bien; ¡ésto es vivir! – pero no te das cuenta de que lo que realmente haces, es perder un pedacito de sueño cada día que pasa. Algo empieza a marchitarse en tu interior, de manera casi imperceptible.

Los sueños… los sueños comienzan a estancarse, a caer en picado; y te sientes seguro porque piensas que la prioridad es aferrarse a un buen trabajo que te de dinero, conseguir una buena casa o una hermosa compañía…. ¡A LA MIERDA!

Lo que tu corazón siente, queda sepultado bajo paladas y paladas de inseguridades, miedos y de como no… la temible y tediosa cotidianidad.

¡Ahí es donde comienza todo! Es una especie de suicidio espiritual, del que ni siquiera tú eres consciente.

Las personas, continúan presurosas con sus caóticas y lineales vidas, motivadas por aislados picos de adrenalina, que son los que les hacen sentir vivos; les hace sentir que siguen en el juego.

Y hay gente que pasa su vida entera de éste modo, y seguramente estén bien y les haga feliz, si es lo que realmente han deseado siempre… no lo sé…

En la otra cara de la moneda, se encuentran las personas que comienzan a escuchar el latido de su corazón, bajo toda esa escombrera de desidia y frustración.

Entonces, comienzas a excavar; lo haces con las dos manos; las uñas se te desgarran y la piel de las manos se te queda hecha jirones; no importa. Los sueños comienzan a emerger; asoman la cabeza, y un halo de esperanza ilumina tu vida.

Empiezas a trabajar; trabajas duro. Cada amanecer es un nuevo reto; una nueva oportunidad de vida, y tienes que estar motivados para saber aprovecharla.

Es un nuevo comienzo; “La Vida del Revés”; y entonces, mientras la gente piensa que es demasiado tarde, tú eres la única persona que sabe que las manillas del reloj, giran a tu favor;¡Cada minuto es un regalo!

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¡La energía que aparece es potencialmente indestructible!; te sientes joven, fuerte e imparable.

Los bajones, por supuesto, también juegan su papel importante; es algo ineludible, imposible de esquivar, pero entonces, recuerdas la palabra que te hace levantar una y otra vez del suelo; Ésa palabra es ¡CORAJE!; coraje que hace que te enfoques en conseguir cada día, las pequeñas metas que te has propuesto. Y sabes que merece la pena, porque el sufrimiento pasa, y la ilusión por conseguir cualquier objetivo por insignificante que parezca, te motiva para arriesgarte, por muy dura que pueda ser la caída.

¡Y sigues trabajando! Minuto a minuto; día a día… sin que apenas nadie pueda advertirlo…

Lo bueno de todo esto, es que para alcanzar tus metas, tus objetivos, tus triunfos, no dependes de nadie. De nadie.. ¡salvo de ti mismo! ¡Nada ni nadie puede ayudarte a crear en la vida, lo que interiormente anhelas!¡Nadie!… ¡Solamente tú! ¡Y ése es el regalo más grande que te ofrece la vida!

Así que no lo pienses más… ¡El momento es ahora! ¡Ni ayer, ni mañana ni pasado mañana! La elección es fácil; seguir con los pies anclados al suelo, o dibujar unas alas en tu cabeza, y volar todo lo alto que puedas, hasta descubrir si realmente existe un muro donde tocar techo.(Incluso si existiera, tienes la capacidad de derribarlo con trabajo duro y voluntad; mucha voluntad).

Ahora, la decisión es tuya…¿Te atreves a jugar?