Valoración del autor

7.7

No voy a engañaros, no conozco a Ridley Scott personalmente. Siempre que nos hemos puesto en contacto para concertar una entrevista, no hemos conseguido cuadrar agendas. En 1000historias me tienen muy ocupado.

Pero como para muchas otras cosas, lo mejor para entender las motivaciones de uno de los mejores directores de la historia del cine es ponerse en su lugar………. imagina ser Ridley Scott:

– Vives en tu mansión de California con tu mujer y las niñas y de vez en cuando aceptas dirigir alguna película si te convence el guión que te han enviado. Así te cae entre manos “Gladiator”, por poner un ejemplo. Nada complicado para ti a estas alturas de tu carrera. Con convencer a Russel Crowe de que no se pase con la cara de intenso y controlar que no se cebe con los bocadillos en el catering del rodaje, ya tienes suficiente para desempolvar el smoking e irte a recoger tu Oscar.

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Pero como la tranquilidad no dura para siempre, un día tu apacible vida queda trastocada. A tu mujer le pega el “siroco” una mañana (porque las mujeres son así) y te dice que se quiere separar. Por lo visto a la muy orgullosa no le ha sentado nada bien tu desliz con la secretaria y ha acabado haciendo una montaña de un grano de arena. Así que sin haberlo previsto ese ser rencoroso te va a crujir en el divorcio y tú, sencillo y humilde como eres, vas a tener que volver a montar fiestas en las que mujeres semidesnudas se bañan en el champan con el que has llenado tu piscina. Esto no lo haces por disfrutar, lo haces porque no te gusta estar solo y necesitas encontrar rápidamente una nueva señora Scott.

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Pero para tu desgracia ni el Don Perignon ni los divorcios en Hollywood suelen salir baratos, así que aceptas dirigir varias películas que te generan entre aburrimiento y desidia. Algo así como “Exodus: Dioses y Reyes” y “Prometheus”. Haces tu trabajo medio dormido, pero como lo que te sobra es oficio, sacas los proyectos adelante sin florituras. Nada más acabar corres hacia el banco a cobrar tu cheque como alma que lleva el diablo. Al final el público y la critica acaban decepcionados con tu trabajo, pero eso a ti ya te da un poco igual. Eres humano y no siempre vas a tener que estar al nivel que exhibiste en “Blade Runner” o en “Alien: El octavo pasajero” –

En todos estos desvaríos andaba yo ocupado cuando en el cine observo al astronauta Mark Watney (el personaje interpretado por Matt Damon) quedar abandonado en Marte tras ser dado por muerto por su tripulación….. el pánico cunde en mi. Me entra un miedo aterrador a que el bueno de Ridley haya dirigido esta película estando de resaca y vaya a llenar la pantalla de tragedias, lagrimas y banderas de los Estados Unidos.

Afortunadamente para mi y el resto de los espectadores no es así. “The Martian” se aleja de ese tostón seudocientífico que fue el “Interstellar” de Nolan y apuesta, pese a sus pequeñas trampas en el guión, por ser lo suficientemente ingeniosa para hacerte sentir inteligente, lo suficientemente entretenida para que no se haga densa en ningún momento.

No es una de sus obras cumbre, ni la maravilla que algunos quieren vender, pero es una buena película.

Vete a verla, no te arrepentirás.