INMOBILIARIAS

Uno de mis primeros trabajos en Madrid, fue el localizar un edificio para cambiar la sede de la empresa en la que yo había comenzado a trabajar.

La premisa es que tuviera sobre 1000 metros cuadrados, más parking para empleados, parking público y cercano para clientes,  edificio a ser posible acristalado, con mucha luz y en una calle con tránsito y varios carriles y que estuviese situado en el centro de Madrid.

Me puse a visitar páginas web de inmobiliarias, ver fotos e intentar encontrar el que más se ajustaba a nuestras necesidades según las fotos de las páginas.

Encontré uno y llamé para visitarlo.

Me atendió Isabel, y se ofreció para ver el edificio al día siguiente a la 11 de la mañana.

Yo estaré dentro; me dijo. Aparque su coche en la entrada y desde arriba le abro la puerta del aparcamiento con el mando a distancia para que meta el coche en el edificio.

Así lo hice, a las 11 de la mañana situé mi coche en la entrada y la puerta se abrió.

Nada más aparcar el coche apareció ella, extendí mi mano para saludarla, pero ella se adelantó dándome dos besos. Me que un poco sorprendido, pero ella añadió, lo de darse la mano es para hombres, a las mujeres nos gusta más saludar con dos besos, al menos para mí.

Me sigues y te enseño el edificio…agrego. Vale; me dijo. ¿Nos tuteamos mejor?, vale; repetí.

Isabel llevaba puesto uno de esos vestidos que se ajustan al cuerpo, elásticos, de esos que las chicas tienen que ir bajándose la falda cada por tres porque al andar la falda se sube.

Un vestido de color morado…impresionante. Tanto el vestido como su cuerpo.

Yo veía a Isabel andar, porque lógicamente iba delante de mí,  y no hacia el menor gesto de bajarse la falda y ya se empezaban a ver sus nalgas.

No dejaba de mirarla, tenía un cuerpo perfecto.

Subimos a la primera planta, la planta de calle, donde estaría la recepción de los futuros clientes.

Es amplia, me explicaba, tiene capacidad para muchos sillones de espera, para gente que tenga que ser atendida en recepción.

En algún momento debió de bajarse un poquito la falda, pues dejé de ver sus nalgas, pero ese momento no lo vi. Luego pensé que al estar en planta calle y ser toda la fachada de cristal quizás se la hubiera bajado ella misma para no dar la nota desde la calle.

Llegamos al ascensor y subimos a la planta siguiente.

Al salir del ascensor dio un paso más amplio y su vestido volvió a subirse, otra vez sus nalgas al descubierto.

Recorrimos toda la planta y su vestido seguía subiendo.

Tiene unas escaleras muy amplias y cómodas para los que le gustan los ascensores, ¿subimos por aquí a la planta siguiente y así las ves?; me dijo.

La verdad es que es momento cuando dijo: ¿las ves?, no sabía si se estaba refiriendo a las escaleras o a sus bragas, pues pensando en los escalones la falda subiría más.

En tono irónico le contesté: vale, así me las enseñas. Y una ligera sonrisa “cómplice”, se cruzó con mi sonrisa “picara”.

Comenzamos a subir y el vestido también, sus nalgas casi al completo estaban al aire cuando llegamos arriba. Muy bonitas…las escaleras; le dije. Y esta vez la sonrisa “picara” era de ella.

Bueno, nos falta la última planta; me dijo. ¿ascensor o escaleras?

Escaleras, escaleras, le dije, y subimos.

Ahora te voy a enseñar la joya de la corona, yo pensé que se quitaría otra cosa; pero no.

Abrió una puerta, subimos unas escaleras más a la terraza del edificio. Allí ya llego con la falda por la cintura.

¿Qué te parece?, me pregunto enseñándose un jacuzzi que había en la terraza.

Muy bonito, y además esta funcionado.

Si, como tengo las llaves, vengo algunos días, me doy un jacuzzi y tomo el sol.

¿Te apetece un jacuzzi ahora?; me pregunto.

¿Desnudos?, le pregunte yo a ella.

Somos adultos, yo creo que ninguno de los dos se va a asustar de nada.

Ella se quito la poca ropa llevaba con toda la naturalidad del mundo.

Yo empecé mas despacito y quitarme los pantalones me daba un poco de apuro.

Tenia el pene erguido totalmente y me daba un poco de apuro.

Ella se acerco y me los bajo, …. venga, llevo dándome cuanta un buen rato que la tienes dura como una piedra, y te está dando vergüenza.

Estaba de rodillas frente a mí, bajándome los pantalones y mi pene lo tenia pegado a su cara.

Subió la cabeza me miro a los ojos y me dijo: ¿seguro que estás pensando que te la voy a chupar?

Bueno…en estas situaciones; le dije. Sería lo propio.

Nos quedamos desnudos y nos metimos en el agua. No hubo chupada.

En el jacuzzi estuvimos jugando al gato y al ratón, yo te pillo tu te escapas y así sucesivamente mientras hablábamos de  mi empresa.

Ella intentaba sacar información financiera, para saber si había posibilidades de que nos quedáramos con el edificio, o no.

Yo, lógicamente le hablaba mil maravillas de mi empresa y como estábamos progresando.

Además, le añadí, creo que me harán Director General, lo presiento, la nueva expansión lo requiere. Y yo creo que para mi jefe es mucha carga de trabajo

Si, creo que este es el edificio ideal para nuestra empresa.

Y al final, la compra del edificio se hizo

Cuando empezamos con la mudanza y el traslado de muebles, algunas cosas no me empezaban a cuadrar.

Y tristemente vi que nuevo despacho con jacuzzi no sería para mí, se lo quedaba mi jefe que aun seguiría en la empresa.

Yo me quedaría en un despachito junto a el en calidad de “adjunto a la dirección”.

Uno de aquellos días de readaptación y mudanza, apareció Isabel por la tarde.

Me la llamado tu jefe para que os explique como funciona el jacuzzi, pero en este cajetín está el manual. ¿Te lo pongo en marcha?

No, déjalo. Ya le echare un vistazo.

¿Estas enfadado conmigo?

No

Resentido entonces, porque te puse a mil y al final, ni follaste, ni te la chupé, ni tan siquiera tienes el despacho que querías.

Ven, que te falta por descubrir el ultimo secreto del edificio. ¿No te has fijado en el motivo de que tu despacho sea mas pequeño que el resto?. Baja esta palanquita.

Es una puerta, que conduce a un dormitorio que mandé limpiar esta mañana a quien sabe que existe. Por cierto, nunca despidáis a la chica de la limpieza del edificio, sabe muchas cosas.

¿Quieres compartir cama conmigo?

¿Y si viene alguien?

Esta habitación solo sabe que existe la dueña del edificio que ya no está, la chica de la limpieza, yo y ahora tu. Y esta insonorizada.

¿Follamos?

Nos metimos en la habitación y llegaron mil chupadas y mil folladas. Una tarde de ensueño.

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