Supongo que como todos, a veces pienso en si a lo largo de mi vida tomé las decisiones adecuadas, en cómo sería mi vida, si en algún momento hubiese tomado la otra opción en lugar de la que en su momento tomé.
Dónde estaría en éste momento si hubiese estudiado otra cosa, si hubiese continuado aquella relación, o si hubiese aceptado aquel trabajo en lugar de aquel otro..

Hay gente que dice que “las cosas pasan porque tienen que pasar” o que “pasó en ese momento por algo” o que “las personas pasan por tu vida por alguna razón” lo que comúnmente llamamos “destino”. Si todo estuviera predeterminado, si nuestro camino ya estuviese marcado.. ¿No resultaría desalentador vivir una vida en la que su final ya está condicionado y descrito y en la que hagamos lo que hagamos no tenemos posibilidad de modificar el resultado final? ¿Tendríamos que resignarnos y aceptarlo sin más?

Quizá es al revés, es decir, hacemos que determinados acontecimientos, personas o momentos dejen su impronta y modifiquen nuestro camino, cada una de nuestras decisiones marca el momento de escisión, ese punto de inflexión en que, en adelante, nuestra vida nunca será la misma.

Puede ser, que resulte más fácil pensar que aquella situación “estaba destinada a ser así, hubiese tomado la decisión que hubiese tomado, el resultado hubiera sido el mismo” y así, si el resultado no fue el esperado, culpar “al destino” en lugar de a nosotros mismos por no tomar la decisión más adecuada.

Miro hacia atrás, analizo cada uno de éstos puntos jonbar de mi vida, e imagino muchas de éstas realidades alternativas vitales y surgen preguntas del tipo: “que hubiera pasado si….? ” no porque piense que tomé las decisiones equivocadas, (tomé las adecuadas para mí en ese momento, en función de mis conocimientos, experiencias y sentimientos de forma más o menos impulsiva según la situación) si no porque soy una persona racional y emocional a partes iguales y creo que seguramente podía haberlo hecho mejor, pero esa es una de las cualidades que nos hace humanos, saber que cometemos errores o que no siempre hicimos las cosas todo lo bien que podíamos y de ésta manera aprender y mejorar.

¿Y que hay de las improntas que dejamos en nuestro camino? Cómo influímos en las personas de nuestro entorno, o cómo nuestra actitud puede cambiar una situación y los acontecimientos que se deriven de la misma? El llamado “Efecto mariposa”: si nos paramos a pensar, sólo por un momento, en cómo un pequeño detalle modifica y condiciona todo lo que ocurrirá posteriormente,cómo influímos en la vida de los demás, cómo hasta los hechos más superficiales para nosotros pueden ser determinantes para otra persona… ¿No deberíamos tener más en cuenta nuestro comportamiento?, ¿no deberíamos ser más responsables con nuestra forma de actuar?

Quizá no somos conscientes de nuestra propia relevancia, de la importancia de ese momento, hasta que, por ejemplo, tiempo más tarde un amigote recuerda aquella conversación a la que tu no diste la más mínima importancia y que sin embargo, la llevó a tomar una decisión importante en su vida.

Está claro que no podemos analizar cada momento y decidir pormenorizadamente nuestra actitud al respecto, sería agotador y en muchos casos frustrante, porque es imposible preveer lo que va a ocurrir, pero si meditamos un poco más sobre la repercusión de nuestros actos quizá conseguiríamos que tanto nuestra vida como la de las personas que nos rodean, o que se cruzan en nuestro camino a diario, mejorara al menos un poco, como si se tratara de una “cadena de favores” en que cada eslabón es un acto, una oportunidad de cambiar las cosas y de transformar el mundo que en un lugar mejor.

Quizá cada granito de arena importa más de lo que nosotros mismos nos imaginamos.

Quizá cambiamos el mundo cada día mucho más de lo que creemos.

“Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos” Ghandi

Gandhi ramachandra guha