Puede ser la noticia de las Navidades en el mundo del fútbol. Fernando Torres está cerca de volver al Atlético de Madrid siete años después de su salida, en un movimiento que para muchos es más sentimental que práctico.

En una operación a tres bandas, el Milán recibiría la cesión por un año y medio de Alessio Cerci, el extremo por el que suspiraban este verano, pero a cuyo precio no se podían acercar. El Atlético inyectaría adrenalina a una afición dividida con el retorno de uno de los grandes ídolos del Calderón, y el Chelsea….Bueno, lo del Chelsea es difícil de explicar. Y es que en los últimos años no se recuerda a un jugador cuyo valor de mercado se haya devaluado tanto en tan poco tiempo como el de “El niño”.

Después de su salida del Atlético, cuatro grandes temporadas en el Liverpool le colocaban como uno de los delanteros mas codiciados del fútbol internacional. Después de su llegada al Chelsea en 2011, con traspaso récord en la Premier de mas de 50 millones de Libras incluido…..La nada, la nada absoluta. Lesiones, actuaciones tibias, desconcertantes y recaídas de lesiones anteriores. La carrera de Torres parecía haber entrado en un bucle de mediocridad y mala suerte del que no podía escapar.

El traspaso al A.C. Milán tampoco fue el electroshock que la carrera de Torres necesitaba. Aunque probablemente de su mal rendimiento no se le pueda culpar solo a él. Hubiese sido un milagro que se reencontrara en un equipo que lleva tanto tiempo perdido.

Aún así la decisión del Chelsea de prescindir de Torres sin recibir nada a cambio, ahorrándose únicamente la ficha del futbolista, resulta bastante incomprensible. La cantidad de movimientos entre Atlético de Madrid y Chelsea este verano, no hacen más que incrementar las dudas de un traspaso encubierto y en diferido.

Puede que Fernando Torres no sea un jugador al alza, pero para los dirigentes del Atlético es un negocio redondo. No pierden nada y se evitan un problema: La relación de Alessio Cerci, uno de los fichajes estrella del equipo madrileño este verano, y el técnico Diego Pablo Simeone empezaba a parecer enquistada, y no da la sensación de que el técnico argentino sea de los que se pliegan ante las quejas de los futbolistas, ni el jugador italiano de los que aguantan quedarse en el banquillo sin utilizar gasolina y un mechero en el vestuario.


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Para la mayoría de la prensa especializada, el rol de Fernando Torres en este Atlético de Madrid tan distinto del que él abandonó esta claro: Ser el reserva de calidad de Mario Mandzukic. En la redacción de deportes de 1000Historias, no lo tenemos tan claro.

Para nosotros todo dependerá del estado físico del jugador. Torres al 80% en lo físico, no está para ser titular de ningún equipo de Primera División. Torres al 100%, es un jugador absolutamente determinante.

Mientras vivía en Anfield aislado del resto del equipo buscando balones largos, desplegaba todas sus virtudes: Rápido, potente, impredecible. Cuando se vio rodeado de compañeros y con pocos metros para correr, en un Chelsea en el que no era la primera opción, afloraron todos sus defectos: Técnicamente limitado, nula visión de juego, dificultad en el control a la primera.

Ahora traten de imaginarlo en un Atlético de Madrid que sobre todo fuera de casa en ocasiones vive en el alambre. Encomendadose una y otra vez a que funcione la estrategia, o esperando a que Arda saque un nuevo genio de la lampara. Mario Mandzukic es un buen delantero que conoce su oficio, pero su eficacia esta en los balones colgados al área. Ver a Mandzukic buscar balones largos a la espalda de las defensas, es como ver a un somier competir en una carrera de caballos, difícilmente va a llegar el primero. Ahí, Torres en buenas condiciones, sigue provocando pánico. Sigue siendo una bala.

Tal vez esta segunda parte si que merezca la pena. Tal vez los Atléticos tengan razones de peso para emocionarse con el retorno del hijo pródigo. Tal vez para Fernando Torres…..Aún no sea demasiado tarde.

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