Valoración del autor

5.5

En 1974 el funambulista Philippe Petit consiguió realizar una de las mayores hazañas (locuras) que se recuerdan. Unos meses antes de que se inaugurasen las flamantes torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, Petit, apoyado por un grupo de colaboradores, tendió un cable de acero entre las dos torres y decidió darse un paseito a la fresca a cientos de metros de altura haciendo equilibrismo en la cuerda floja. Al finalizar su trayecto observó como la policía lo esperaba en la segunda torre para detenerlo (su paseo además de suicida era ilegal), así que al bueno de Petit y a sus huevos toreros no se les ocurrió otra cosa que darse la vuelta y volver a cruzar, pero esta vez mientras saludaba al público, se tumbaba en el minúsculo cable o cambiaba el peso de su cuerpo de una pierna a la otra….. vamos, que sólo le faltó hacer el pinopuente.

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Y de eso trata en líneas generales “The Walk”, el nuevo trabajo del director Robert Zemeckis.

Os lo hacemos corto: “The Walk” no es una mala película, pero tampoco vais a salir del cine enamorados de ella porque se ve lastrada por dos problemas fundamentales:

1- Philippe Petit es uno de los seres más repelentes que han pisado la faz de la tierra → Repelente, estomagante, soberbio, arrogante, insoportable….. busca un sinónimo de cretino y le encajará como un guante a Petit. Aquí la acertada interpretación de Gordon-Levitt le juega una mala pasada al personaje que recrea. Cuando empieza el viaje por la cuerda en el que Petit se juega la vida a ti ya te van a dar un poco de ganas de que se resbale…. por ver que pasa.

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2- El viaje de Petit sobre la cuerda es espectacular…… su vida no → Antes del inevitable clímax de la película nos vemos obligados a tragarnos las aburridas peripecias de Petit aprendiendo el oficio por las calles de París. También asistimos a una historia de amor bastante desagradable…..¿Crees que una historia de amor no puede ser desagradable? Cuando veas a dos franceses ligar mientras hacen el mimo vuelves y me lo cuentas. Ni un solvente Ben Kingsley consigue salvar los muebles en ese tramo. “The Walk” es demasiado larga para lo que quiere contar, con media hora menos de metraje yo hubiese sido mucho más feliz.

No todo en “The Walk” es negativo, por momentos se deja ver y la ultima media hora vale la pena. A destacar un pequeño homenaje a las malogradas torres y al sentimiento de perdida producido tras el 11-S que se produce al final y que queda bastante elegante.

No te diríamos que no fueses a verla, pero te recomendamos que si lo haces vayas descansado, si no es así por momentos te va a costar combatir el sueño.