Valoración del autor

7
La fórmula es conocida, laboriosa investigación sobre una serie de oscuros asesinatos. La novedad en esta ocasión reside en que la trama se sitúa en la URSS con el régimen de Stalin en pleno apogeo. De hecho el “paraíso” diseñado por el dictador, en el que no hay lugar para los asesinatos, unido al odio que se granjeará de uno de sus compañeros en la policía secreta del régimen hará aún más difícil las indagaciones de nuestro héroe.
En este caso hablamos del británico Tom Hardy quien sale airoso de la faena aun cuando quizá su exagerada afición al gimnasio reste credibilidad para según qué papeles.
Le acompaña su esposa, encarnada por Noomi Rapace y cuyo personaje irá cobrando más importancia a medida que avanza el filme. No obstante no podemos evitar acordarnos de Lisbeth Salander, bien sea porque la actriz sueca haya podido quedar marcada por aquel trabajo o bien porque ya hayamos asistido a todo su repertorio gestual.
El resto del elenco, también muy europeo, parece bastante acertado. Además de a los protagonistas debemos destacar al camaleónico Gary Oldman, que siempre consigue que le compres cualquier personaje, y a Vicent Cassel, el cual parece disfrutar con los papeles de villano por los satisfactorio del resultado.
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En resumen, una recomendable película pero que quizá deje la sensación de haber podido superarse a sí misma a poco que se hubieran evitado ciertas escenas de acción más efectistas que otra cosa y se hubiera por contra aprovechado para profundizar más en otras cuestiones como el contexto histórico o la perturbada mente del asesino al que se persigue.