Valoración del autor

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No sé si al lector le ocurrirá lo mismo; pero en mi caso, cuando me siento a ver una película que comienza indicando que se trata de una historia real, no puedo evitar afrontarla de otra manera. Uno luego nunca sabe hasta qué punto se ha respetado la veracidad de los hechos o si por contra se han añadido muchos artificios para darle un resultado más “peliculero”, pero no me negaréis que no deja de ser diferente que la historia sea inventada o que en cambio haya sucedido de verdad.

En este caso nos cuenta la vida del matemático británico Alan Turing, brillantemente interpretado por su compatriota Benedict Cumberbatch. Muchos puede que le conozcáis por sus papeles en la serie Sherlock o la nueva saga de Star Trek. El caso es que este trabajo le ha valido la nominación al Globo de Oro a la mejor interpretación dramática. Y no sabemos la cantidad de veces que hemos escuchado aquello de que estos galardones son la antesala de los Oscars… el caso es que esta “peli” tiene cinco nominaciones.

Le acompaña en el reparto otra de las estrellas jóvenes del cine inglés, Keira Knightley, también nominada en estos premios.650_1000_imitation-game-descifrando-enigma-cartel

Lo curioso de este biopic es cómo nos narra la vida del matemático viajando continuamente entre tres etapas de su vida. Por fortuna, lo hace sin que ante tanto flashback el espectador sufra mareos o llegue a no distinguir el momento en el que se encuentra.

El eje central de la historia es la contratación en plena Segunda Guerra Mundial de Turing por parte del servicio secreto británico, el famoso MI6 de James Bond, para tratar de descifrar los mensajes que emite el ejército alemán a través de una máquina de codificación llamada Enigma.

Lo cierto es que antes de ver el filme a muchos nos resultaba un personaje desconocido, pero lo que se nos narra es que fue un personaje de vital importancia en el desenlace de tan crucial conflicto (y parece que también en el posterior desarrollo de la informática).

A todo aquel que después del visionado de esta cinta se pudiera haber quedado con ganas de ahondar más en la cuestión de la codificación y en concreto de esta misma “maquinita” nazi, le recomendamos la solvente Enigma (2001); también británica y protagonizada por Kate Winslet. Además, creo que resulta casi inevitable que la peculiar forma de ser del protagonista nos recuerde a otro genio de las matemáticas cuya vida inspiró una película; me refiero al inolvidable John Nash al que dio vida Russel Crowe en Una mente maravillosa, también de 2001 y ganadora de 4 Oscars.

¿No os ocurre que cuando llega el final de una película basada en hechos reales, siempre esperáis los habituales créditos en los que se insiste en la autenticidad de la historia y se detalla brevemente la suerte final de los personajes o de los hechos relatados? No os preocupéis que en este aspecto tampoco os sentiréis defraudados.

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