Valoración del autor

8.5

Pixar lo ha vuelto a hacer, parecía difícil pero creo que se ha superado a sí misma. ¿Y qué me lleva a esta conclusión? Principalmente estos dos aspectos:

En primer lugar, se trata de la originalidad del argumento. Vale que no es la primera vez que la magia del cine (y más aún el de animación) nos transporta al interior de un ser humano, incluso en concreto a la propia mente como en esta historia; pero la manera en que se nos muestra cómo está formada la personalidad de una niña de once años y cómo se va volviendo más compleja a medida que la pequeña va madurando, me parecen sencillamente geniales.

Por otra parte, considero destacable la aparentemente involuntaria pugna de la tristeza por tomar el mando. Sí, tenemos derecho a estar tristes y desahogarnos y que alguien nos consuele. Por desgracia no siempre podemos estar alegres y es algo que efectivamente bien podríamos comenzar a entender más o menos al cumplir los doce años.

Para terminar, indicar que no hace falta que para ir a verla busquéis excusas como la de llevar a vuestros hijos, sobrinos, primos o demás familia. Si bien creo que la película conseguirá entretener a los más pequeños, con el inolvidable Bing Bong a la cabeza, para disfrutar plenamente de la profundidad de la historia se requieren mentes con muchas horas de vuelo.

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