Valoración del autor

8.8

Cuando se anuncio que AMC iba a producir un Spin Off de “Breaking Bad” basado en el personaje del abogado Saul Goodman no me alegré demasiado. Me fascinó “Breaking Bad”, de hecho me parece de largo la mejor serie de la historia de la televisión – que me perdone Tony Soprano –, pero si algo valoro de las aventuras metanfetamínicas de Walter White y Jesse Pinkman por encima de todo, es que sus creadores no decidieron alargar las tramas innecesariamente como ocurre en cualquier serie de éxito de hoy en día. Llegó hasta donde debió llegar…y tuvo un final memorable. Por eso la idea de volver a ver una serie que recrease ese mundo tan brillante como claustrofóbico sobre el que se construía la serie original no me atraía demasiado. El hecho confirmado de que pese a ser una precuela los personajes de Bryan Cranston y Aaron Paul no iban a aparecer, me confirmó que el director Vince Gilligam había decidido ceder a las peticiones de los fans y a los dolares ofrecidos por una cadena que sentía que no había aprovechado publicitariamente el tirón de la primera serie como debía. El miedo a la sensación de “dejá vu”, a que la serie fuese un “quiero y no puedo”, o a que directamente emborronase el recuerdo de “Breaking Bad” estaban cada vez más presentes.

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A día de hoy, una vez vista la primera temporada de “Better Call Saul” me siento culpable por haber dudado de un genio como Gilligam. “Better Call Saul” funciona, y lo mejor de todo es que brilla de dos formas distintas: Como producto de fan service y como serie independiente. No hace falta haber visto “Breaking Bad” para disfrutarla, pero si lo has hecho habrá cameos que te sacarán una sonrisa -atentos a Tuco Salamanca y la resolución del accidente de trafico del primer capítulo-.

La serie gira entorno al abogado Saul Goodman, un tahúr de poca monta que ha ido dando bandazos en la vida hasta que un encontronazo con la ley lo hace cambiar, regenerarse y tratar de llevar una vida honrada -todo lo honrada que puede ser la vida de un abogado en USA-. Aparecen nuevos personajes: Una novia que trabaja en un bufete rival, un hermano con un trastorno esquizofrénico que cree tener alergia a la electricidad y miembros de un cartel de drogas con los que el protagonista tiene un desafortunado incidente que lo pondrá en serios apuros.

Pero si alguien brilla por encima del resto en el plantel de personajes de “Better call Saul” es este hombre:

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Jonathan Banks retoma su papel de “Mike” en “Breaking Bad” y sus primeras apariciones desorientan bastante al espectador. Los guionistas juegan con este desenfoque hasta que en el sexto capítulo de la temporada deciden explicar el origen de su personaje y como acabó en Albuquerque. A día de hoy la mayoría de revistas americanas señalan que pocas veces hubo un favorito tan claro para llevarse el Emmy como mejor actor de reparto en serie dramática. Tanto el capítulo como la interpretación contenida de Banks son espectaculares.

Nuevo Mejico sigue pareciendo tan opresivo como siempre, los diálogos siguen siendo geniales y el desierto tiene aún mucho espacio para cavar agujeros. ”Better call Saul” es parecida y a la vez distinta a “Breaking Bad”, puede que no llegue al nivel de su antecesora, pero eso no evita que sea mejor que el 90% de series actuales. Deberías verla si o si…

No te arrepentirás.