Valoración del autor

Vete a verla solo si eres un gran cinéfilo y ya has visto la mayoría de películas que atestan los cines estas navidades.

5
Puntuación

Cuando comienza la película se dibuja una sonrisa en mi cara. El cine puede darte muchas sorpresas pero a priori Exodus: Dioses y Reyes es una apuesta segura: Un presupuesto desbordante, un buen director a los mandos, un actor protagonista (Christian Bale) que no deslumbra, pero tampoco suele fallar, y una pléyade de actores secundarios espectacular. Además en el tráiler había visto que se reproducía una plaga de ranas que aterrorizaba a una ciudad Egipcia, y la idea de vislumbrar ese ataque anfibio, ya de por si me seducía bastante.

Más o menos cuando la película rondaba la mitad de su metraje, empecé a darme cuenta de lo equivocado que estaba. Los papeles de Ben Kingsley, John Turturro, Sigourney Weaver y Aaron Paul deben sumar entre todos unos 3,5 minutos en pantalla. Algunos son cameos en toda regla. Ridley Scott dirige con tal desgana, que deja muy claro desde el principio que por lo único que aceptó el trabajo era porque necesitaba climatizar las piscinas de alguna de sus mansiones. Pero el que se lleva la palma es el director de efectos especiales. Este debe ser el típico empleado que los lunes no va a trabajar porque tiene resaca. En “Los diez mandamientos”, ¡una película de 1956!, Charlton Heston dejaba a los espectadores de todo el mundo boquiabiertos con su forma de abrir en dos el mar rojo  para que el pueblo Judío lograse avanzar a través de él, en “Exodus”, Christian Bale no lo separa……. Genera marea baja. Otro de los extraños méritos de esta película es conseguir que una actriz tan guapa como María Valverde, en determinados momentos, entre el encuadre y el vestuario, parezca Rosi De Palma.

Y cuando la película iba de mal en peor y yo afilaba mis cuchillos para clasificarla con un “Muy deficiente”, apareció Dios, literalmente. En el único detalle de genialidad de esta película a alguien se le ocurrió personificar a Dios en la figura de un niño caprichoso, indescifrable, bastante violento e incluso vengativo. Los diálogos entre Dios y Moisés son lo único salvable que tiene esta película. Pero algunos son tan buenos, que piensas que ha merecido la pena pasar por un calvario de FX con tal de disfrutarlos.

A estas alturas es imperdonable acertar en el fondo (Lo más difícil) y descalabrarse en la forma de mala manera (Donde hasta los más torpes salen airosos).

Vete a verla solo si eres un gran cinéfilo y ya has visto la mayoría de películas que atestan los cines estas navidades.

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