Texas, que ocupa el segundo lugar entre los Estados Unidos de América tanto en extensión como en población, puede presumir de contar con tres equipos  -ubicados en sus tres principales ciudades- que saben lo que es ganar el campeonato de la NBA.

Pero si hay uno que ha destacado por encima de los demás (y del resto de los equipos de la Liga) en los últimos años son sin duda los Spurs de San Antonio. Ya lo predijo el inolvidable Andrés Montes dándole el sobrenombre de “Siglo XXI”; el desembarco de Tim Duncan cambió la historia de esta franquicia, y la de la propia Liga, ganando cinco títulos desde 1999. El actual campeón de la NBA mantiene la plantilla al completo, Con Popovich al mando mantendrá las mismas mecánicas de juego y el peor rival al que se enfrentará esta temporada, es la edad de sus jugadores más importantes (Duncan, Ginobili, Parker).

Sin embargo, los otros dos conjuntos tejanos no quieren quedarse atrás y no han dejado de reforzar sus plantillas dispuestos a pelear por reinar en la cada vez más competitiva Conferencia Oeste.

Los Dallas Mavericks son conocidos por tener al propietario más díscolo de la Liga al mando. Eso hizo que cuando por fin logró tener un equipo campeón, en 2011, lo desmantelara dejando escapar a jugadores que habían sido fundamentales para la consecución de dicho título. El resultado no fue evidentemente el esperado, pero dicen que rectificar es de sabios y el pasado verano los Mavs reclutaron de nuevo a dos jugadores de aquella plantilla campeona: el puertorriqueño con sangre leonesa JJ Barea y el pívot Tyson Chandler.Oklahoma City Thunder v Dallas Mavericks - Game Five

El primero había resultado muy importante en su día revolucionando los partidos saliendo desde el banquillo, y el segundo era la auténtica ancla defensiva del equipo y el complemento perfecto en la pintura para la indiscutible estrella del equipo, Dirk Nowitzki.

A estos importantes regresos se sumaron otras incorporaciones como las del agente libre Chandler Parsons, precisamente “robado” a sus vecinos de Houston, y otros jugadores llamados más a complementar el roster como Richard Jefferson o Charlie Villanueva.

No obstante, para lograr el regreso de Chandler el conjunto de Dallas tuvo que sacrificar a su base titular, el español José Manuel Calderón, y el equipo parecía quedarse cojo en esa crucial posición. Para solucionar este problema, en los últimos días del 2014, los Mavs han conseguido hacerse con los servicios de uno de los mejores bases puros de la competición: Rajon Rondo. Muchos aficionados le recordarán, pues durante sus primeras temporadas en la Liga fue el director de juego de los Celtics del Big Three que lograron proclamarse campeones en 2008.

Parece, por lo tanto, que la llegada de Rondo es la guinda del pastel y hace que los Mavericks; con un quinteto formado por Rondo, Monta Ellis, Parsons, Nowitzki y Chandler; puedan de nuevo aspirar a todo.

Por último los Houston Rockets, son el conjunto tejano que más tiempo lleva sin conocer las mieles del éxito. No en vano, sus títulos llegaron de la mano de Olajuwon aprovechando el vacío de poder que supuso la retirada temporal de “su majestad” Michael Jordan para jugar al baseball (1994 y 1995).

Tras la prematura retirada debido a las lesiones del gigante chino Yao Ming, a quien se habían encomendado a comienzos del siglo XXI, les tocó iniciar un nuevo proceso de reconstrucción. En el entorno de la NBA se habla mucho sobre estos procesos y suelen conllevar que la franquicia en cuestión permanezca unas cuantas temporadas a la deriva, perdiendo la mayor parte de los partidos a la espera de captar jóvenes valores a través del draft y que éstos vayan evolucionando en su juego. Otra opción más rápida suele ser la de atraer a algún jugador de calidad que finalice contrato con su equipo, los famosos agentes libres.

Esta fue la clara estrategia de los Rockets, la cual les permitió acortar en gran medida los plazos de la citada reconstrucción. De esta forma, en el verano de 2012 consiguieron contratar a Omer Asik y el mediático Jeremy Lin; pero el salto cualitativo lo dieron haciéndose con los servicios de James Harden, joven con mucha proyección al que los Thunder decidieron traspasar puesto que no iban a poder retenerle al finalizar su contrato.nba_a_harden6_cr_576

Al final de esa temporada lograron regresar a playoffs pero cayeron en primera ronda, lo cual hizo que volviesen a la carga contratando como agente libre a Dwight Howard, el último “center” dominador de la liga. Más madera en la plantilla pero idéntico resultado: derrota en primera ronda de playoffs.

Por ello, este último verano fueron de nuevo de los conjuntos más activos en el mercado. Liberaron espacio salarial (la NBA fue pionera en restringir los salarios que un equipo paga a su plantilla) para tratar de atraer nuevamente a alguna estrella que estuviese sin equipo, prescindiendo de los citados anteriormente Parsons, Asik y Lin. Sin embargo, el resultado no fue el esperado y no consiguieron hacerse con los servicios de Carmelo Anthony o Chris Bosh, quienes terminaron renovando sus contratos y no cambiando de equipo.

Lejos de desanimarse, los “cohetes” contrataron al siempre solvente Trevor Ariza y en las últimas semanas han hecho lo propio con Josh Smith, liberado por los Pistons por su alta ficha y escaso rendimiento, pero que quizá pueda recuperar su nivel junto a su amigo de instituto “Superman” Howard. Y lo que se antoja más importante, quizá el propio Howard vaya recordando poco a poco a aquel pívot dominador que no ha vuelto a ser desde que abandonara los Orlando Magic.

En esta pareja interior parece estar la clave que vaya a determinar si los Rockets pueden ser considerados como candidatos al título ya que Harden ha seguido evolucionando en su juego y no existen dudas de que es ya una gran estrella que puede liderar un proyecto ganador.

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